
Lograr una fuerza laboral cohesionada a medida que se contratan nuevos empleados requiere una planificación e implementación intensivas en múltiples niveles, incluida la promoción de los valores de la empresa, la vinculación del aprendizaje y la creación de redes para el éxito. Los altos líderes de hoy deben desempeñar el papel de patrocinadores de incorporación y estar preparados para establecer la estrategia y la dirección de los programas exitosos. Esto incluye proporcionar tanto recursos financieros como su propia atención personal.
Los altos directivos tienen tanto la oportunidad como la oportunidad de decirles a los nuevos empleados: «Esto es lo que significa ser parte de esta organización». El proceso de incorporación brinda una oportunidad única, no solo para transmitir la visión de la organización, sino también para combinar palabras con acciones que refuercen los valores de la empresa.
Por ejemplo, consideremos una corporación que se centra en la innovación para impulsar sus resultados de primera línea. Para darle vida, un alto ejecutivo puede patrocinar una sesión de lluvia de ideas como parte del proceso de incorporación, reuniendo al nuevo empleado con empleados de toda la vida y expertos externos para abordar un desafío de innovación específico. Incluir representantes de múltiples disciplinas puede estimular debates más productivos al presentar nuevos empleados a sus colegas de toda la organización.
Del mismo modo, la aversión al riesgo es una norma común (y una barrera importante para la innovación) en muchas culturas organizacionales. Esto suele ser especialmente cierto en el caso de los nuevos empleados que todavía están tratando de orientarse y dar una buena primera impresión. Los líderes pueden brindar ejemplos valiosos de toma de riesgos exitosa como parte del proceso de incorporación y deben recompensar tanto a los empleados nuevos como a los experimentados por sus contribuciones.
Una de las razones por las que muchos empleados nuevos abandonan una organización es que no logran establecer relaciones con colegas y socios. Esto no es sólo una pérdida para el empleado, sino también para la empresa, ya que las nuevas contrataciones pueden aportar nueva vida y conexiones a las redes existentes.
De hecho, los nuevos empleados que pueden establecer redes sociales y se les anima a aportar ideas y relaciones externas se desempeñan por encima del promedio y tienen una mayor satisfacción laboral. Desafortunadamente, algunas culturas corporativas, al menos implícitamente, alientan a los empleados a actuar solos; el mantra de incorporación puede ser «hundirse o nadar». Un enfoque en el desarrollo de redes permite a los nuevos empleados crear sistemas de apoyo que son críticos para obtener acceso a la información, desarrolla un sentido de confianza al abordar temas delicados y crea un contexto y un vocabulario corporativo común.
Las empresas exitosas reconocen que una parte importante de la incorporación es permitir que las personas encuentren los recursos que necesitan para ser eficaces en su nuevo puesto. Las personas acreditadas solo pueden digerir una cierta cantidad de información antes de comenzar su trabajo; un programa de incorporación exitoso brinda orientación no solo sobre qué hacer sino también sobre dónde obtener información, consejos y sugerencias sobre cómo tener éxito en un nuevo rol.
Los nuevos empleados pueden estimular una cultura corporativa, enriquecer las redes sociales más importantes y estimular la innovación y la asunción inteligente de riesgos. Garantizar que tengan el conocimiento, las relaciones y el apoyo para realizar estas contribuciones debería ser un objetivo clave de la incorporación; Esta es una oportunidad clave de desempeño empresarial para los altos directivos.
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